lunes, 2 de abril de 2012

La danza de Dar a Luz




La Aparición de la Vida

Cuando uno ve el acto de dar a luz como una iniciación a ser una mamá, o un rito de paso, termina de ser un acontecimiento médico y empieza a tomar una vida propia, completamente individual y particular a la mujer que está dando a luz. Por consiguiente, presentamos la experiencia del trabajo de parto y del nacimiento desde el punto de vista de la mujer, en lengua simbólica. Hemos incluido, por partes, la terminología médica solo para facilitar la comprensión de las etapas, ya que estamos más acostumbradas a esa terminología.

Vocabulario:
El Embarazo – Un Viaje hacia el Nacimiento
Los Padres - Co-Creadores
La Madre - La Matriz, El Recipiente, Yin, Energía Magnética
El Padre - El Guardián, La Fuerza, Yang, Energía Eléctrica
El o La Obstetra, etc. - La Guía, El Guardián, El Facilitador
El Trabajo de Parto -  El Viaje o La Jornada
El Nacimiento – La Aparición de la Nueva Vida
El Velo - La Cortina que separa la Realidad Ordinaria de un Estado Alterado.
Entre los Mundos - El estado alterado, o un estado de trance, donde la oportunidad existe para tener acceso al estado místico de la transformación. Realizaciones profundas pueden surgir en este estado; nuevas verdades pueden manifestarse; la realidad no-ordinaria puede traer nueva información y nuevas perspectivas y alterar por siempre la conciencia del individuo y de la familia.

La Danza de Dar a Luz

*Empezando el Viaje: el Embarco* Antes de que el trabajo de parto se profundice, la mamá está trabajando con el ritmo de sus contracciones, su cérvix madura y se abre: floreciendo.

*Entrando al Velo* La mamá toma pasos hacia el velo, tirando suavemente por un lado las cortinas del mundo espiritual donde su hijo la espera.

*Entre los Mundos* Ahora la mamá está entre los mundos, en el espacio donde la luz y las sombras se entrelazan: el lugar en donde ella y su hijo se unen.

*La Llamada* La danza de la mamá y de su bebé cuyo ritmo mueve constantemente a ambos hacia la puerta del nacimiento.

*La Quietud* El espacio dentro y alrededor de la madre está tranquilo y en calma. En esta tranquilidad la mamá celebra el alma de su hijo, alistándolo para hacer la transformación del reino espiritual a la manifestación terrenal.

*Las Olas del Nacimiento* Las olas del nacimiento que pulsan a la matriz, bajando al niño y trayendo a la mamá devuelta del velo.

*La Coronación* La corona del bebé emerge, la luz y la energía del bebé brilla fuera de la puerta de nacimiento de la madre. El bebé pronto entrará al mundo.

*El Nacer* La aparición del bebé de la puerta de nacimiento en la manifestación física completa: primera respiración y observación de sus alrededores. La aparición de la placenta.

*El Regreso* El regreso de la mamá a su cuerpo, trayendo de vuelta sus energías y aterrizándose: la realización de sus alrededores.

*Conociéndose* La mamá saluda a su bebé y se conecta con esa nueva bendición en su vida. Ella y su nueva familia se unen y comienzan a tejer la tela de la nueva familia.

*La Comunión* La unión común de la familia; la comprensión de la bendición que es el nuevo niño para la madre, el padre y el mundo.

*Tejiendo la Historia* Recogiendo los hilos dorados del nacimiento y tejiéndolos juntos para crear la historia impresionante y humilde del nacimiento.


Las Etapas de la Danza


El Embarco
(Fase Latente del Primer Periodo del Trabajo de Parto)

Al inicio del trabajo de parto la mujer se da cuenta que el proceso realmente ha comenzado. La mamá puede estar emocionada, quizás un poco nerviosa, preocupada con el bienestar de sus queridos, asegurándose de que estarán bien cuidados durante su ausencia. Recién, quizás, ha hecho muchas activadas en un intento final de organizar todo, cuidando de todos los últimos detalles en preparación a la llegada del nuevo bebé. Dependiendo de sus costumbres y constitución, puede ser que ella llame a toda la familia para estar con ella, o puede que silenciosamente se va, avisando, en este momento, a su escogida “guía” que el viaje está por comenzar.
En estas horas la mamá a menudo siente ganas de conversar y compartir sus impresiones mientras la jalen hacía “el velo”. Ella está siendo estirada y moldeada; sus sensaciones son fuertes, intensas, y de gran alcance. La mayoría de las mamás experimentan esto como diversos grados de dolor. Las olas se repiten con un aumento gradual de intensidad y frecuencia, llevando a la mamá hacia lo Desconocido.
En lenguaje moderno, este sería considerada la fase latente de la primera etapa del trabajo de parto. El cérvix está comenzando a borrarse y a dilatar y esta etapa dura hasta que la madre alcance 4 cm de dilatación. Las contracciones duran generalmente de 3O a 45 segundos vienen regularmente cada 5 a 10 minutos.
Las contracciones crecen en intensidad y llegan a ser coordinadas y rítmicas. Mientras tanto la mamá se acerca más al abismo que la separa de realidad ordinaria. Llega a ser evidente que la están llamando. Con cada contracción sucesiva está cada vez menos presente en la realidad ordinaria. Su personaje habladora desaparece, sustituido por una seriedad creciente.

Entrando al Velo
(Primer Periodo: Fase Activa)

La madre alcanza un punto en su viaje cuando ya es hora que vaya sola. Las endorfinas producidas por su cuerpo durante su “embarco” han comenzado a cambiar su conciencia y entra el reino de un “estado alterado”. Ella viaja al borde de su realidad, de sí misma, abre el “velo” y se va más allá.
En términos convencionales, la madre ha alcanzado la dilatación de 5 cm y el carácter del trabajo de parto cambia. Las contracciones comienzan a durar cerca de 60 segundos y vienen cada 5 minutos. La mamá ya no se siente habladora y ya no está interesada en los detalles ni los específicos que ocurren en su alrededor.
Entre los Mundos
(Continuación del Primer Periodo: Fase Activa)

Durante esta etapa es muy común que la mamá anhela privacidad, silencio, calor, el apoyo de su pareja y la intimidad de la oscuridad. Ella mira a su guardián para saber que ella está segura y que nadie interrumpirá la naturaleza sagrada de su viaje, distrayéndola o poniéndole cualquier expectativa en ella. Primordialmente, ella busca a su pareja para ver si él está con ella. Ella lo llama para que entre a su mundo y juntos hablan un lenguaje silencioso mientras que las sensaciones entre ellos llegan a ser más poderosos e intensas. Nadie debería interrumpirlos: están “Entre los Mundos”. Se conectan con el alma y el espíritu de su hijo. Pueden tener visiones, ver colores, oír la voz de Dios, de los ángeles o la voz de su hijo. Lo que sea su experiencia, es única y particular a ellos como pareja, padres y familia.
La madre continúa experimentando contracciones más largas y más fuertes – duran de 6O a 75 segundos, o casi a 90 segundos. Se dilata de 5 a 8 hasta 9 cm. El trabajo de parto se considera duro y generalmente doloroso: o quizás las palabras ‘fuerte’ e ‘intensa’ pueden servir para expresar las sensaciones sentidas por la madre.

La Llamada
(El Final del Primer Periodo: Transición)

La mamá se da cuenta de que se está acercando a la cima de la montaña. Se encuentra en lo profundo de su mundo, más allá de todo lo antes conocido. Se ha estado abriendo continuamente hacia la sabiduría - la revelación - y ahora se encuentra más cerca al alma de su hijo o hija. Por eso ha venido – para alcanzar el alma nueva, la nueva persona que es su hijo y el hijo de su pareja, y a traerlo a la tierra. Ella oye la llamada, ella convoca a su hijo y juntos regresan de nuevo a la tierra.
Ésta etapa es a menudo la parte más precaria del viaje. La mamá convoca a todas sus reservas y ella quiere saber que su pareja está totalmente presente apoyándola. Ella confía que su guía está siguiendo su curso y que está preparado para todo al otro lado de la tormenta. La mamá está más valiente y valerosa que nunca.
La etapa de transición se considera la etapa más intensa y más asustadiza para la mamá. Las contracciones son largas y duras – duran 90 segundos o  más y vienen cada 3 o 4 minutos. Finalmente llega a dilatarse a 10 cm. La energía esta agitada y a menudo la madre forcejea brevemente. De repente dice que ya no puede más, que ya no aguanta. Pero es precisamente cuando ella encuentra la fuerza y humildad para rendirse completamente a una fuerza superior. Ella necesita el apoyo de los demás en este momento para encontrar su propio camino sin ser juzgada en un momento tan crítico. Ella necesita oír la llamada en su propia lenguaje y en sus propios términos. Cuando ella lo hace, el viaje de vuelta al hogar se inicia. Cualquier distracción en estos momentos puede ser confusa y peligrosa.

La Quietud

Éste es el período de gran calma y paz que ocurre después de la transición. Todo es tranquilo y reservado y la mamá sabe lo que sucede. Ella está con el alma de su bebé, ambos tranquilos y serenos, remando hacia las orillas de la tierra. Puede ser que descanse en los brazos de su pareja o que entre en un estado tranquilo para recuperar su energía. Su viaje no se ha terminado. Ella tiene que enfrentar las siguientes olas antes de alcanzar la orilla: pero por ahora ella está en paz.
En el manejo moderno del trabajo de parto, no hay un reconocimiento de esta etapa del parto. Una vez que una madre alcanza la dilatación completa la animan generalmente a comenzar a empujar. Sin embargo, en el paradigma holístico, esta etapa, que dura generalmente de 20 a 40 minutos (pero puede ser tan corto como 5 minutos o puede durar horas), es el tiempo en que la mamá se recupera sus energías para dar a luz. El trabajo de parto parece parar. Las contracciones paran o  se retrasan literalmente y la madre puede caerse dormida o cae en un trance reservado meditativo. Cada uno espera en el silencio hasta que se reinician las contracciones.
Esta etapa es diferente para cada mujer y en cada trabajo de parto, pero en un trabajo de parto donde no hay ninguna expectativa ni una programación fuerte en cuanto a cómo realizar un trabajo de parto, este etapa dura generalmente unos 30 minutos. Cuando se termina este periodo de descanso, las contracciones vuelven y  la mamá vuelve muy despierta. Está entrando las últimas olas y está cerca a la orilla.

Las Olas del Nacimiento
(Segundo Periodo: Periodo Expulsivo)

La mamá coloca de nuevo sus pies en la tierra. De ninguna manera su viaje se ha terminado pero las cosas son diferentes ahora. Ella todavía está “entre los mundos”, pero ahora como una nueva mujer. Ella es viva y active y dice a todos : "Retroceden. Estoy a punto de dar a luz." Ella encuentra su propia posición, su propio ritmo. Sus ojos están enfocados en la orilla: ella está de regreso, trayendo un gran regalo.
Para la mayoría de las mujeres, en la etapa expulsiva se sienten bien. No importa cuán cansador ni agotador fue su viaje, la mamá experimenta un segundo viento, un nuevo arranque de energía y entusiasmo. El nacimiento se convierte en un acontecimiento activo. El estado receptivo de estar “entre los mundos”  lleva al estado activo de navegar las últimas olas.
La mayoría de las mamás (que están empoderadas) se encuentran dotadas con una fuerza intensa. Las sensaciones se consideran fuertes, intensas y poderosas en lugar de ser dolorosas. Una mamá que está alerta, erguida y bajo su propia autoridad sabrá por instinto qué hacer. Ella encontrará el lugar, la posición y el ritmo apropiados para el trabajo que ella está haciendo. Ella conocerá absolutamente cómo dar a luz a su bebé.
En el modelo moderno esta etapa es conocido como el segundo periodo del parto o la etapa expulsiva.  Es anunciado por el hecho de que la mamá ha alcanzado 10cm de dilatación y el cérvix ha sido retraído completamente hacia el útero. El bebé ahora comienza a moverse desde el útero hacia el canal de parto en virtud que el útero empuja de arriba hacia abajo. Con cada contracción el útero se contrae y dirige al bebé hacia la luz. La sensación de empujar es una reacción involuntaria - ocurre cuando la cabeza del bebé sale del útero y toca el piso pélvico de la madre. Este estímulo muscular de la mamá la hace sentir una onda sensacional y le da el deseo fuerte de pujar.
Mientras que la mamá comienza a pujar junto con la contracción, la cabeza fetal se flexiona y el bebé se mueve hacia el canal de parto. A medida que el viaje continúa, el bebé gira debajo del hueso púbico y la acción de la musculatura uterina junto con la dirección de la mamá le lleva a la coronación. Las olas empujan el barco a la orilla. La mamá quía el barco, dirigiendo, remando, sabiendo exactamente cómo moverse y qué hacer.

Las madres tienden a vocalizar durante el trabajo de parto. En la etapa temprana – “el embarco” - la mamá es a menudo habladora y responsiva al ambiente. Mientras el trabajo progresa y la mamá alcanza “el velo” (la fase activa – de los 5cm) ella llega a ser mas quieta y responde a su propio ambiente interno. Su vocalización puede cambiar a un suspiro, al tarareo, u otros sonidos como “ooommm” o” aaaaahhh”. Mientras que ella avanza entre los mundos estos sonidos se profundizan y se vuelven más intensos. Puede ser que la mamá comienza a moverse, a gemir y a darse totalmente a la calidad primordial de esta experiencia tan poderosa. Durante “la convocación” puede ser que se comunique en voz alta al universo, a su pareja o al alma de su hijo - generalmente manteniéndose en un estado profundo y puesta a tierra pero de vez en cuando expresando la intensidad de este viaje con sus compañeros.
La mamá puede pedir a veces apoyo y aseguración en estos momento, o puede ser que entre más profundamente en sus propios reinos. Durante “la quietud” un silencio prevalece. Cuando la madre comienza a “navegar las olas,” sus sonidos cambian. Más ruidoso y más profundo aún, los sonidos que emanan de la madre que da a luz son los sonidos de abrirse: se está despejando un canal y todo se mueve para acomodar al bebé. Estos sonidos pueden dirigir al bebé al extremo del túnel y pronto el bebé es visible en “la puerta de nacimiento”. Ahora la mamá experimenta una fuente de adrenalina. Con la velocidad de la luz ella sale de su trance y está consciente de su realidad terrenal. Ella está de vuelta y está lista para traer a su bebé a tierra seca.

Coronación y Nacimiento

A la hora de coronar la parte más grande, la cabeza del bebé, ha pasado por la puerta de nacimiento. Muchas veces la mamá está extasiada y llena de energía. Puede ser que grite como si anunciara su regreso. Puede que se sienta abrumada en su viaje de  una dimensión a otra, pero ella nunca está pérdida en lo que haga. Ella simplemente está dando a luz a su bebé. Puede ser que su pareja la apoye mientras se arrodilla para dar a luz o puede estar delante de ella, listo para coger a su hijo. Quizás otro par de manos, las de una abuela, partera u obstetra, están listos para asistir o, por otro lado, quizás no. La madre no está fuera de control, el nacimiento no es caótico, no hay histeria ni confusión.

El Regreso

El bebé resbala hacia un nuevo mundo. La mamá es transformada. Ambos experimentan un período de reintegración y reorganización. Esta etapa puede tardar cerca de 5 minutos y es similar a la quietud. La mamá y el bebé se están estabilizando - reorganizando la estructura molecular - y puede ser que ni uno ni el otro haga algo que es visiblemente evidente por algunos momentos. El bebé está cambiando de la circulación fetal a la circulación neonatal, está iniciando respiraciones, está sintiendo el aire por primera vez, está escuchando, está viendo, y está experimentando, en un estado de la quietud, sus primeras impresiones de este planeta. La mamá está viendo el planeta a través de nuevos ojos. Ella se sentará generalmente en silencio por algunos momentos permitiéndose volver a su conciencia normal. De allí, recién, se estira la mano para tocar a su bebé.

Conociéndose

Durante este periodo, la mamá y el papá están maravillados: maravillados de su bebé, de uno a otro, de los reinos asombrosos en los cuales acaban de viajar. Con maravilla y reverencia se acercan a su bebé. Inicialmente puede ser que lloran sin hablar, todavía envuelto en el capullo místico de su mundo. Esto puede pronto llevar a las expresiones del placer mientras que los padres se acarician y hablan entre ellos y su bebé.
El período del regreso y de conocerse son épocas en que las distracciones se deben guardar a un mínimo para respetar la vinculación inicial entre los padres y el bebé. Los estetoscopios, las cámaras que destellan, los perillas de goma, las manos y las voces con excepción de la madre y del padre pueden ser quebrantadores e inapropiados durante estos primeros minutos vitales, especialmente si los padres quieren que se honre la santidad del proceso de la vinculación inicial.

La Comunión

Éste es el punto en el cual los padres eligen compartir a su nuevo bebé con los otros en el cuarto. Se invita a los niños, amigos y asistentes que vengan más cerca y saluden el recién nacido. La madre y el bebé están alertas y receptivos. El padre está procesando la experiencia y está asimilando a su familia. Se ofrecen felicitaciones y una celebración reservada sobreviene.

Términos y Significados Básicos
dilatación - abertura del cérvix: medido en la dilatación de los centímetros (0-10)
borramiento - adelgazamiento del cérvix: medido en los porcentajes (0-100%)
el descenso – la posición de la parte del bebé que se presenta, concerniente a las espinas dorsales de la madre
encajamiento - la parte que se presenta ha entrado en la pelvis y ya no está flotando
descenso cero - la parte que se presenta está nivel con las espinas ciáticas de la madre
descenso negativa - la parte que se presenta está más arriba que las espinas ciáticas: flotante
descenso positiva - la parte que se presenta está más baja que las espinas ciáticas: descendente
presentación anterior - el bebé está haciendo frente a la parte posterior de la madre: posición preferida - también designada el “occipital anterior”
presentación posterior – el bebé que mira hacia el lado anterior de la madre: también designado el “occipital posterior”
presentación cefálica – la parte del bebé que se presenta es la cabeza del bebé
presentación podálico – la parte del bebé que se presenta son las nalgas, rodillas o pie/pies: ocurre en 3-4% de los partos
transverso - la parte del bebé que se presenta es el hombro, un lado, un codo o una mano: ocurre en .5% de los partos
fase prodrómica - la tonificación del útero o la fase temprana prolongada del trabajo de parto
fase latente - la cerviz dilata de cerrado a 3-4 cm
fase activa - 4 cm a la dilatación de 7-8 cm
transición - dilatación de 7-8 cm a 10cm
coronación - la cabeza del bebé (o la parte que se presenta) ya no se retrocede entre las contracciones
el primer periodo - del inicio del trabajo de parto al dilatación de 10cm.
el segundo periodo - de la dilatación completa al nacimiento del bebé: etapa expulsiva
el tercer periodo - del nacimiento del bebé hasta el alumbramiento de la placenta

Modelo Médico: Etapas del Parto
Contracciones de trabajo del parto prodrómicas: la tonificación del útero - puede ser un señal de que pronto viene el trabajo de parto.
Primer Periodo: Periodo de Dilatación
·                    Fase Latente: 0-4 cm de dilatación, contracciones de 20-30 segundos de largo, vienen cada 5 a 10 minutos.
·                    Fase Activa: 4-10 cm de dilatación, contracciones que duran hasta un minuto, vienen cada 3-5 minutos.
Segundo Periodo: Periodo Expulsivo: de 10cm hasta que nazca el bebé.
Tercer Periodo: El alumbramiento de la placenta.


por

Obstetra Diane Pilgrim

Masaje Infantil

“Los bebés tienen necesidad de leche, sí. Y de recibir caricias. Pero más todavía de ser amados. Ser cargados, acunados, acariciados, tocados, masajeados; cada una de estas cosas es tan indispensable, si no más que vitaminas, sales minerales y proteínas..”
                                                                                                              Frédérick Leboyer

Dar un masaje a nuestro bebé ha de ser entendida más como una herramienta de comunicación con nuestro hijo. Porque es a través de la mirada, del tacto, de las sonrisas …creamos un vínculo de unión entre nosotros y ese bebé que está recién nacido y que desea explorar el mundo que le rodea. El masaje nos enseña a aceptar, escuchar, respetar y comprender a nuestros hijos. El contacto piel con piel que se establece con el masaje es una forma de decirle a nuestro hijo “Te quiero” sin necesidad de usar las palabras.
El masaje infantil no es nada nuevo, sino que forma parte de culturas occidentales, donde gracias a la tradición oral ha sido conservada durante milenios. Pero el masaje infantil llega al mundo occidental gracias a Frédérick Leboyer, ginecólogo francés, pionero del parto sin violencia, quien tras un viaje a la India en la década de los 70, desarrolla el masaje Shantala.
Realmente, Shantala era el nombre de una madre anónima que estaba haciéndole  un masaje a uno de sus hijos en una calle de Calcuta; Leboyer al verla, la magia que se establecía en el masaje, la unión tan especial que se desarrollaba entre la madre y su hijo, pidió permiso a Shantala para sacar fotografías, ella sorprendida de que alguien se sintiera tan fascinado por algo que ella lo consideraba habitual, accedió, siendo el principio de su libro Shantala: un arte tradicional.
En más de 70 estudios científicos, Tiffany M. Field, Phd, junto a su equipo de trabajo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami y el Instituto de Investigación del Tacto (Touch Research Institute, TRI), han demostrado que el masaje infantil reduce el estrés en los bebés, disminuye los niveles de cortisol después de la aplicación del masaje y contribuye también al desarrollo neurológico y muscular del infante. Un estudio publicado en 1986 sobre masaje infantil enniños prematuros demostró que los bebés que recibieron masaje tuvieron una ganancia de peso de un 47% por sobre el grupo control, mostraron un mejor desempeño en la escala Brazelton, que mide habituación, orientación, actividad motora y regulación del estado de comportamiento y fueron dados de alta del hospital seis días antes que los prematuros que no recibieron masaje.
Beneficios del masaje en los bebés
  • Ayuda a regular las funciones respiratorias, circulatorias y gastrointestinal.
  • Alivia las molestias ocasionadas por los cólicos del lactante, gases y estreñimiento.
  • Ayuda a relajarse y alivia el estrés.
  • Ayuda a intensificar la comunicación efectiva entre el bebé y las personas de su entorno, facilitando la comunicación no verbal.
  • Ayuda a estimular el sistema inmunológico y propicia un mejor desarrollo del sistema nervioso.
  • Ayuda a aumentar la autoestima del bebé.
  • Ayuda a que el bebé tenga un sueño más tranquilo y profundo.




El nacimiento de los mamíferos humanos



Dado que los humanos somos mamíferos, tales consideraciones fisiológicas vienen a sugerir que, a la hora de parir, las mujeres deben sentirse seguras, pero sin sentirse observadas y con una temperatura ambiente adecuada.

Todos los mamíferos dan a luz gracias a una repentina emisión de hormonas. Una de ellas, concretamente la oxitocina, juega un papel trascendental, ya que es necesaria para la contracción del útero, lo que facilita el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta. También se la conoce por inducir amor maternal.
Igualmente, todos los mamíferos pueden segregar una hormona de emergencia, la adrenalina, cuyo efecto es frenar la oxitocina. La adrenalina se segrega ante una situación de peligro. El hecho de que la oxitocina y la adrenalina sean antagonistas explica que la necesidad básica de todos los mamíferos a la hora de parir es sentirse seguros.
En la jungla, la hembra no podrá dar a luz mientras exista un peligro, como por ejemplo la presencia de un depredador. En este caso, la segreración de adrenalina es una ventaja, pues los músculos que sostienen el esqueleto recibirán más sangre, y la hembra dispondrá de energía suficiente para luchar o huir; en este caso, es una ventaja poder frenar la producción de oxitocina y posponer el parto. Existen multitud de situaciones asociadas con la producción de adrenalina. Los mamíferos la segregan cuando se sienten observados.
Cabe destacar que los mamíferos cuentan con estrategias específicas para no sentirse observados cuando están de parto; la privacidades, obviamente, otra necesidad básica. La hormona de emergencia está también implicada en la termorregulación. En un entorno frío, observamos otra de las conocidas funciones de la adrenalina: inducir el proceso de vasoconstricción. Así podemos explicar que, cuando una hembra está pariendo, y de acuerdo a la adaptibilidad de las especies, tiene que estar en un entorno lo suficientemente cálido. Dado que los humanos somos mamíferos, tales consideraciones fisiológicas vienen a sugerir que, a la hora de parir, las mujeres deben sentirse seguras, pero sin sentirse observadas y con una temperatura ambiente adecuada.
Las Desventajas de los Humanos
Mientras que la perspectiva fisiológica identifica fácilmente cuáles son las necesidades primarias de las mujeres a la hora de parir, también podemos entender las desventajas específicamente humanas de este período, las cuales están relacionadas con el descomunal desarrollo de esa parte del cerebro denominada neocórtex. Es gracias a nuestro altamente desarrollado neocórtex que podemos hablar, contar y ser lógicos, así como capaces de razonar.
En su origen, el neocórtex es una herramienta que sirve a las viejas estructuras del cerebro, ayudando a nuestro instinto de supervivencia .El problema es que su actividad tiende a controlar estructuras primitivas del cerebro y, así, inhibir el proceso de nacimiento (y cualquier otro tipo de experiencia sexual). Al respecto, la naturaleza encontró una solución para superar esta desventaja específicamente humana a la hora de dar a luz. Se entiende que el neocórtex debería de encontrarse en estado de reposo para que las estructuras primitivas del cerebro puedan fácilmente segregar las hormonas necesarias. Esto explica el hecho de que cuando las mujeres están de parto tienden a aislarse del resto del mundo, a olvidar lo que leyeron o se aventuran a hacer lo que nunca habrían hecho en su vida diaria, como gritar, insultar, adoptar posturas inesperadas, etc.
Muchas veces he escuchado a mujeres decir, después de haber parido, “estaba como en otro planeta”. Cuando una mujer de parto “está en otro planeta”, significa que la actividad de su neocórtex es reducida. Esta reducción de la actividad del neocórtex es un aspecto esencial de la fisiología del nacimiento en los humanos, de lo cual se deduce que una de las necesidades básicas de las mujeres durante el parto es la de ser protegidas de cualquier tipo de actividad neocortical. Desde un punto de vista práctico, es útil explicar lo que esto significa y repasar todos los factores bien conocidos que pueden estimular el neocórtex humano:
Lenguaje
En particular, el lenguaje racional. Cuando nos comunicamos por medio del lenguaje, procesamos lo que recibimos con el neocórtex. Esto implica que si hay una comadrona, una de sus principales cualidades debería ser mantenerse al margen, en silencio y, sobre todo, evitar preguntar algo en concreto. Imaginemos a una mujer en pleno parto y “ya en otro mundo”. Una mujer que grita, que se comporta de una manera que nunca se atrevería en su vida cotidiana. Se ha olvidado de todo lo que ha aprendido o leído sobre el nacimiento, ha perdido el sentido del tiempo y de pronto se le obliga a contestar a la pregunta “¿A qué hora hizo pipí por última vez?”. A pesar de que parezca sencillo, pasará mucho tiempo antes de que los que atienden partos comprendan el significado y la importancia de la palabra silencio.
Luz
Es otro factor que estimula el neocórtex de los seres humanos. Está sobradamente comprobado que la estimulación visual influye en el resultado de los encefalogramas. Cuando queremos dormir, apagamos la luz y corremos las cortinas, para así reducir la actividad de nuestro neocórtex, lo que implica que, desde una perspectiva fisiológica, una luz atenuada en general facilita el nacimiento. Llevará tiempo convencer a los profesionales de la salud de la importancia de este asunto. Es interesante observar que cuando una mujer está de parto, espontáneamente adopta posturas que la protegen de los estímulos visuales, como por ejemplo, cuando está a cuatro patas, como rezando. Esta postura, tan común en las mujeres de parto, no sólo reduce el dolor en la espalda, sino que tiene también otros efectos positivos, como eliminar la causa principal de estrés fetal (se descomprime así la vena cava), al tiempo que facilita la rotación del cuerpo del bebé.
Sentirse observada
También puede ser otra manera de estimular el neocórtex. Cuando una persona se siente observada, existe una respuesta fisiológica que ha sido científicamente estudiada. Por otro lado, es de sentido común que todos nos sentimos diferentes cuando sabemos que estamos siendo observados. En otras palabras, la intimidad es un factor que facilita la reducción del control ejercido por el neocórtex. Resulta irónico que todos los mamíferos no humanos, que tienen un neocórtex no tan desarrollado como el nuestro, tengan una estrategia para dar a luz en la intimidad: los que están activos durante la noche, como las ratas, tienden a parir de día, y los que están activos durante el día, como los caballos, tienden a dar a luz durante la noche. Las cabras salvajes alumbran en zonas inaccesibles, y los chimpancés se alejan de su grupo, se aíslan. La importancia de la intimidad nos enseña que existe una gran diferencia entre la actitud de una comadrona que se sitúa frente a la mujer de parto y la observa, y la de otra comadrona que se sienta discretamente en un rincón. También nos muestra que deberíamos de evitar introducir cualquier tipo de dispositivo que pueda ser percibido como un agente observador, del tipo de cámara fotográfica, de vídeo o monitor fetal electrónico. De hecho, toda situación que pueda desencadenar una liberación de adrenalina puede ser catalogada como un factor estimulante de la actividad neocortical.
Dificultades Mecánicas del Nacimiento del Homo Sapiens
Están también relacionadas con el desarrollo del cerebro. Cuando una mujer encinta llega a término, el diámetro menor de la cabeza del bebé (que no es exactamente como una esfera) casi coincide con el diámetro mayor de la pelvis de la madre (que tampoco es exactamente como un cono). El proceso evolutivo adoptó una continuidad de soluciones para así alcanzar los límites de lo que es posible. La primera solución fue hacer el embarazo lo más corto posible; de alguna manera, el bebé humano nace prematuramente. Además, se ha probado recientemente que la mujer embarazada puede, hasta cierto punto, adaptar el tamaño del feto a su tamaño modulando el fluido sanguíneo y la disponibilidad de nutrientes hacia el feto. Es por esta razón que las madres receptoras de embriones de donantes con tallas genéticamente superiores llegan a término habiendo engendrado bebés más pequeños de lo previsto. Desde un punto de vista mecánico, la cabeza del bebé tiene que estar lo más flexionada posible, de manera que presente el menor diámetro antes de emprender la espiral que lo llevará fuera de la pelvis materna.
El nacimiento de los humanos es un complejo fenómeno asimétrico, con la pelvis materna abierta transversalmente al máximo de sus posibilidades a la entrada, y también lo más ancho posible longitudinalmente a la salida. Un proceso de “amoldamiento” puede cambiar ligeramente la forma del cráneo del bebé si fuera necesario. Cuando se habla de las particularidades mecánicas del nacimiento humano no podemos dejar de referirnos y compararnos con lo que sucede con nuestros parientes más cercanos, los chimpancés.
Con el embarazo a término, la cabeza de un bebé chimpancé ocupa un espacio significativamente menor en la pelvis materna, con la vulva de la madre perfectamente centralizada, con lo que el descenso de la cabeza del bebé se presenta de una manera lo más directa y simétrica posible. A juzgar por los hechos, parece que desde que nos separamos de los otros chimpancés y a través de la evolución de las especies de homínidos, ha venido originándose un conflicto entre moverse rectos sobre los dos pies y la tendencia hacia un cerebro cada vez mayor.
El cerebro del Homo moderno es cuatro veces mayor que el de nuestro famoso ancestro conocido como Lucy. Tal conflicto en nuestras especies viene dado porque esa pelvis adaptada a un cuerpo verticalizado debe estrecharse, para así permitir que las piernas permanezcan juntas bajo nuestra columna vertebral, lo cual facilita la transferencia de fuerzas desde las piernas hasta la espina cuando corremos. Esta postura erguida se convierte en un requisito previo para nuestro desarrollo cerebral. Por otra parte, los mamíferos, que ejecutan sus movimientos con las cuatro extremidades a un tiempo, son incapaces de llevar cargas pesadas sobre la cabeza, como nosotros cuando andamos derechos. Quizá es por este motivo por el que durante el proceso evolutivo se han encontrado soluciones como una pelvis ensanchable útil para el nacimiento del “mono con el cerebro grande”, teniendo en cuenta que cuanto más corrieran nuestros ancestros, mayores probabilidades de supervivencia.
Medio Cultural
Otra diferencia entre los humanos y los otros mamíferos es que, cuando un nacimiento ha sufrido cualquier clase de intervención, ya sea con drogas o simplemente por demasiada gente alrededor, el efecto es mucho más evidente a nivel individual entre los mamíferos no humanos. Para explicar lo que acabo de decir existen incontables experimentos confirmando que el comportamiento maternal de los mamíferos no humanos puede cambiar espectacularmente si se pone al animal anestesia general. Hace casi un siglo, en Sudáfrica, Eugene Marais estuvo realizando experimentos con la finalidad de confirmar su intuición de poeta de que existe una conexión entre el dolor del nacimiento y el amor materno (1). Marais estudió un grupo de 60 antílopes cafres salvajes sabiendo que no había habido un solo caso de madre de este rebaño que hubiera rechazado a un retoño en los últimos 15 años. Procedió entonces a dar a las madres que iban a parir unas chupadas de cloroformo y éter; el resultado fue el rechazo posterior de éstas hacia sus crías.
El comportamiento materno también puede ser alterado por la acción de la anestesia local. En los años 80, Krehbiel y Poindron estudiaron los efectos de la anestesia epidural en ovejas con resultados fáciles de resumir (2): cuando las ovejas paren con anestesia epidural no cuidan de sus crías. En Veterinaria, existe hoy en día la práctica de cesárea entre ciertas razas de perros. Esto es posible porque los seres humanos compensan esta práctica, que acarrea inadecuados comportamientos maternales entre los perros, con preparados lácteos que reemplazan la leche canina.
Referente a los efectos de la cesárea en la conducta de los primates contamos con extensa documentación, ya que diferentes especies de monos son utilizados como animales de laboratorio. Por ejemplo, en el caso de dos tipos de macacos (los rhesus y los conocidos como“comedores de cangrejos”) (3), las madres no cuidan de sus crías tras una cesárea. En estos casos, el personal de laboratorio debe recubrir el cuerpo de la cría con secreciones vaginales con la finalidad de estimular el interés de la madre por el recién nacido.
No es necesario presentar muchos más ejemplos de experimentos con animales para convencer a cualquier persona de que la cesárea, o simplemente la anestesia necesaria para la operación, pueden alterar fatalmente la actitud maternal de los mamíferos en general. Con respecto a este asunto, los humanos son especiales. Millones de mujeres en todo el mundo han cuidado a sus bebés tras una cesárea, una epidural o un parto en el que están “ligeramente colocadas”. Sabemos por qué el comportamiento de los seres humanos es más complejo y más difícil de interpretar que la conducta de otros mamíferos, incluyendo los primates (4). Los seres humanos han desarrollado sofisticados medios de comunicación: son capaces de hablar, han creado culturas y su comportamiento está menos influenciado por su regulación hormonal y más directamente por el medio cultural en el que habitan. Una mujer puede anticipar un comportamiento maternal cuando sabe que está embarazada. Esto no significa que no tengamos nada que aprender de los mamíferos no humanos. Lo aprendido de los experimentos con animales nos indica el tipo de preguntas que debemos hacer cuando nos referimos a la especie humana, las cuales deben incluir tanto el término “civilización” como el término “cultura”.
Por ejemplo, si otros mamíferos no cuidan de sus crías tras un parto por cesárea, lo primero que nos tendríamos que plantear es: “¿Cuál es el futuro de una civilización nacida por cesárea?”. Por un lado, el medio cultural atenúa los efectos del desequilibrio hormonal, pero por otro perturba el proceso del nacimiento. En otras palabras, todas las sociedades que conocemos han perturbado la fisiología del parto y nacimiento. La sociedad interfiere en el proceso fisiológico a través de comadronas o doctores que son a menudo demasiado activos, por no decir invasivos.
Al principio, las mujeres tenían la tendencia a dar a luz cerca de sus madres o cerca de una madre de la familia o la comunidad. Aquí se encuentra el origen de la Partería. La comadrona representa la figura de la madre. En un mundo ideal, nuestra madre es el prototipo de persona con quien nos sentimos seguras, sin ser observadas o juzgadas. En muchas sociedades, la persona que atiende el parto representa el papel de guía o asistente.
La transmisión de creencias y rituales es la forma más poderosa de controlar el proceso del nacimiento, y en particular, la fase del parto entre el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta. Por ejemplo, la creencia de que el calostro es nocivo y se debe evitar dar al bebé ha estado presente en los cinco continentes, y la consiguiente acción es que la criatura, inmediatamente después de nacer, debe estar en los brazos de otra persona distinta a la madre. De ello deriva, a su vez, la tan enraizada costumbre de precipitarse a cortar el cordón.
Éstos son sólo dos ejemplos de una larga lista de creencias y rituales que interfieren negativamente en el proceso fisiológico del nacimiento. También hay creencias que refuerzan ciertos rituales; por mencionar una, digamos que todavía en ciertos grupos étnicos de África Occidental la madre no debe ver los ojos de su bebé en las primeras 24 horas “para evitar que los malos espíritus invadan el cuerpo del recién nacido”. Es importante darse cuenta de que la cultura del siglo XXI transmite sus propias creencias, especialmente entre los grupos que se autodenominan de “nacimiento natural” y que van en contra de lo que hemos aprendido de la perspectiva fisiológica y del comportamiento de los otros mamíferos (no humanos). Por ejemplo, es común comparar a las mujeres de parto con atletas, a quienes se les aconseja consumir carbohidratos, proteínas y líquidos antes de empezar una actividad física extrema (5).
Mucha gente que trabaja dentro del “nacimiento natural” con madres embarazadas están influenciadas por tales comparaciones y les explican que cuando comience el parto deben comer, por ejemplo, pasta, y durante el trabajo de parto deben beber bebidas dulces, como jugos o agua y miel. Pero la realidad es otra: cuando la primera fase de un parto progresa bien, esto significa que el nivel de adrenalina de la parturienta es bajo. Esta mujer tenderá a permanecer inmóvil (quizás recostada hacia delante o sobre el costado, o como su cuerpo se lo pida). Cuando los músculos del esqueleto están descansando, es muy poca la energía que se gasta. Además, cuando un parto progresa bien, esto es una señal de que el neocórtex está descansando. Y recordemos que el neocórtex es otro órgano del cuerpo humano que necesita buena cantidad de glucosa para funcionar.
Comparar a una mujer de parto con una “atleta de maratón” nos puede llevar a otros errores, como el de sobreestimar la necesidad de agua. Es importante recordar que la parturienta no pierde mucha agua porque presenta altos niveles de vasopresina (la hormona que retiene agua) y porque los músculos del esqueleto no están activos. Esta analogía tan errónea (parturienta = atleta) hace que muchas mujeres de pronto terminen con una vejiga demasiado llena.
Al mismo tiempo, a muchas mujeres de parto se les aconseja caminar. ¡Pero cuando la embarazada no tiene ganas de hacer nada es un señal muy buena!, pues significa que su nivel de adrenalina es bajo (6). Por regla general, cuando la primera fase del parto marcha bien, las mujeres tienden a estar pasivas, reclinadas o a cuatro patas, y sugerirles una actividad muscular no sólo es contraproducente, sino hasta cruel.
Los Momentos Cruciales
¿Cuáles son las ventajas evolutivas de esta multitud de creencias y rituales que tienden a enfrentarse al instinto protector materno durante ese período de tiempo considerado tan crítico para el desarrollo de la capacidad de amar?
En el contexto científico actual podemos hacernos tales preguntas porque las respuestas vienen solas. Desde los tiempos en los que la estrategia básica de supervivencia de la mayoría de los grupos humanos era dominar la Naturaleza y dominar a otros grupos humanos, era ventajoso hacer a los seres humanos agresivos y capaces de destruir la vida. En otras palabras, era una ventaja moderar la capacidad de amar, incluyendo el amor por la Naturaleza y el respeto por la Madre Tierra. Era una ventaja perturbar los procesos fisiológicos en el período perinatal, particularmente la fase que va desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión de la placenta, y que ahora sabemos que es crítica en el desarrollo de la capacidad de amar. A través de miles de años se han ido seleccionando los grupos humanos según su potencial de agresividad, y todos nosotros somos, hoy día, el fruto de tal selección.
Estas consideraciones pertenecen al contexto de lo que yo llamo 'Criterio del siglo XXI' (7). Nos encontramos en un momento crucial donde la Humanidad debe inventar nuevas estrategias de supervivencia. Actualmente estamos llegando al límite de las viejas tradiciones. Tenemos que hacernos nuevas preguntas del tipo “¿Cómo se desarrolla el amor y el respeto por la Madre Tierra?”. Para no seguir destruyendo nuestro planeta necesitamos más que nunca la energía del Amor. Todas las creencias y costumbres que ignoran el instinto protector materno ya no ofrecen ventaja evolutiva alguna. Tenemos nuevas razones para dejar de una vez de interferir en los procesos fisiológicos. Tenemos nuevas razones para redescubrir las necesidades básicas de las mujeres que dan a luz y las necesidades de sus recién nacidos. Este punto crucial en la Historia de la Humanidad coincide con el momento mismo en el que la Historia del Nacimiento atraviesa una etapa totalmente nueva.
Aunque todas las sociedades humanas han querido controlar el nacimiento, la situación es radicalmente nueva al comienzo del siglo XXI (8). Hasta hace muy poco, una mujer no podía ser madre sin emitir un flujo de hormonas, que son en realidad un complejo cóctel de hormonas del amor. Pero actualmente, con la industrialización de los nacimientos, la mayoría de las mujeres dan a luz sin producir estas hormonas. Muchas tienen cesáreas programadas, a otras se les bloquea su flujo natural de hormonas al utilizar la oxitocina sintética combinada con la anestesia epidural. Y aquéllas que dan a luz sin intervención muy a menudo reciben un agente farmacológico para la expulsión de la placenta en un momento tan crítico para la relación madre - hijo. Quiero subrayar que la inyección de oxitocina sintética no conlleva un efecto sobre la conducta porque no alcanza el cerebro. De seguir con tales prácticas, debemos preguntarnos cómo será la civilización futura.
Una Guía Simple y Lógica
Ya que es urgente mejorar nuestra comprensión de lo fisiológico, una simple guía nos parece apropiada para redescubrir las necesidades de las mujeres durante el parto. Éstas pueden ser resumidas en una frase: en lo que concierne al parto y al nacimiento, todo lo que es específicamente humano debe ser eliminado, al tiempo que las necesidades mamíferas deben ser satisfechas. Suprimir lo que es específicamente humano implica primero liberarse de todas las creencias y costumbres que han interferido la fisiología de este proceso durante milenios.
También significa que el neocórtex, esa parte del cerebro tan desarrollada en el ser humano, necesita reducir su actividad, y que el lenguaje, específicamente humano, debería ser utilizado con extrema precaución. Para satisfacer nuestras necesidades de mamíferos humanos necesitamos otorgar gran importancia a la intimidad, ya que todos los mamíferos tienen una estrategia para no sentirse observados cuando paren. También tenemos la necesidad de sentirnos seguros. Es significativo que cuando una mujer disfruta de completa intimidad y se siente segura, a menudo adopta posturas típicas de los mamíferos, como por ejemplo, a cuatro patas. Es común oír decir que el nacimiento debe “humanizarse”. Pero en realidad la prioridad es “mamiferar” el nacimiento. El nacimiento debe, en cierta manera, deshumanizarse.
Michel Odent

Traducción:Liliana Lammers
Capítulo extraído de "La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad", Ed. Obstare

Fuente: www.holistika.net